México, paraíso
patriótico del mexicano.
Mi México, país colorido, lleno de historia y cultura.
Si tengo que describirte, no me alcanzan palabras para expresar en totalidad lo
majestuoso que eres. Tus tierras, tus ríos, tus mares y playas, somos pocos los
bendecidos en nacer en tu lecho, que orgullo ser mexicano y poderlo gritar.
Es de gran valor el ser representada por el escudo
nacional que, con el águila triunfante sobre la serpiente, fue de predicción
para que nuestros ancestros pudieran saber dónde se establecería una
civilización que dejaría huella como lo fue la tuya, con tantas culturas y
tantas lenguas.
Tienes historia que aunque victoriosa está llena de
dolo, pues hace ya tiempo fuiste testigo de la esclavitud de tus hijos, fuiste
saboteado y herido durante más de dos siglos, por un país ajeno que solo
buscaba riqueza, riqueza que había y no fue valorada. La España antigua
sedienta de poder, creyendo encontrar un nuevo mundo, no es raro que se haya
asombrado al contemplarte, pero el ser humano es avaricioso y todo lo quiere
abarcar, te proclamó suyo y quiso imponer sobre ti.
Arrancaron de ti tus costumbres, tu idioma y cultura,
pero supiste levantarte en contra, luchaste y tu tierra entera se pintó de rojo
aquella noche en que decidiste cambiar el rol de las cosas, oponiéndote en
contra de un sistema que no era el tuyo, gritaste y peleaste con fervor por lo
que te pertenecía.
Conseguiste la independencia, nos diste patria, la que
hasta hoy nos hace gritar con fervor cada 16 de septiembre: ¡Viva México!,
¡Vivan los Héroes que nos dieron patria!
Que dicha tan grande es ser mexicano, alzar mi bandera
tricolor, y decirle al mundo entero que pertenezco a ti, a tus campos y
ciudades, cantando con alegría y con el corazón, la canción que desde niña se
me fue inculcada, que me enchina la piel entornarla con devoción, el himno
nacional mexicano, plasma nuestro sentir, lo que en el pasado aconteció y nos
une a todos como un país mestizo fuerte, capaz de caer y levantarse mil veces.
Tú eres la patria de mi ilusión, de la que me siento
honrada de llevar en la sangre, tal como la sentía Josefa Ortiz, Allende, María
Morelos, y bueno, la lista es larga, pero hoy con todo el sentimiento del mundo
agradezco la bendición de ser hija de la patria mexicana, festejarlo con jubilo
y hacer honor a todos aquellos valientes y grandes que hicieron posible que
cual ave Fénix, nuestro México antiguo se levantara.
La libertad y la justicia siempre serán tu lema, tal
como lo volviste hacer en 1910, estallaste en revolución por el exceso de
desigualdad que abundaba en tu pueblo, saliste triunfante con Villa, Zapata y
Madero, sabias quien era tu gente y lo conseguiste.
Hoy somos un pueblo de tantas mezclas, de diferentes
colores es nuestra piel, compartimos un mismo idioma que se nos fue impuesto,
pero pese a eso, aun brilla y hace presencia lo que un día fue único.
Me honra y me alegra ser nacida aquí, como buena
mexicana procuraré siempre ejercer el bien y a donde sea que el destino me lleve,
contaré tu historia y del como siempre has sabido defender tus principios y a
tu gente.
Eres y serás por siempre el paraíso de cualquier
mexicano.
Figura 1 La patria
mexicana.
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